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September 19, 2006

Bolivia y el lejano oeste

Lo que acabo de leer en el periódico supera los límites de toda racionalidad. Bolivia ha definitivamente involucionado hasta volver al “sálvese quien pueda” del lejano oeste de principios de 1900. Bolivia es, ya sin remilgos, un país sin respeto a la propiedad privada y sin decencia alguna.

Esta es la historia.

Un diario paceño de circulación nacional, La Razón, vende sus copias de dos formas: a través de intermediarios (voceadores o “canillas”) y a través de suscripciones directas. Nada nuevo dirá usted, la mayoría de los diarios en el mundo opera así. De hecho, La Razón lo ha venido haciendo desde hace casi dos décadas. Al parecer, sin embargo, las suscripciones directas a este diario han venido incrementandose paulatinamente en los últimos años en desmedro del negocio de los voceadores o canillas.

Dependiendo de la estructura de costos, tecnología, y capacidad operativa de cada empresa, un objetivo legítimo puede ser tratar de evitar a los intermediarios y llegar directamente al cliente minimizando costos y reduciendo el precio final del producto. Las suscripciones son una estrategia en esta dirección. Negocios son negocios. Estoy seguro que La Razón no tiene nada personal en contra de los voceadores o canillas. Se trata simplemente de ahorrar el costo de sus servicios.

En cualquier otro país esta lógica se entendería muy bien. Sucede a diario. Una nueva tecnología reemplaza trabajadores en una fábrica, ventas por internet reemplazan a vendedores, teléfonos reemplazan a operadores de telegramas, computadoras reemplazan a dactilógrafos, etc. Si se tratara de proteger los trabajos o profesiones de todos el avance de la ciencia y el desarrollo nunca se materializarían.

Pero en Bolivia no hay ley, o al menos nadie la respeta. Los voceadores o canillas protagonizaron un escándalo este fin de semana agrediendo a plena luz del día a trabajadores de La Razón que vendían el diario a sus clientes. Se dá cuenta de la barrabasada? La Razón vende su producto al cliente en una transacción entre agentes privados y unos canillas malechores lo tratan de impedir violentamente. Esto es una mafia al estilo Capone: “si no vendes a través mio, entonces no vendes.” Y claro, en vez de entender esto como un crimen a secas y hacer que la policía meta presos a los agresores, la metafísica boliviana se hace cargo del problema. Veamos.

- Los voceadores o canillas se declaran víctimas que solo están “protegiendo sus fuentes de trabajo.” Esta debe ser una de las expresiones que me revuelve más las tripas. Quién la acuñaría? Lo que me saca de quicio es la poética comparación de un lugar de trabajo con una “fuente” (el orígen del agua y por tanto, en lírica, de la vida). Cuando uno asocia un lugar de empleo con “la fuente,” se le da al trabajo o empleo una connotación de derecho natural. Qué persona con corazón alejaría a alguién de la “la fuente”? Qué persona con corazón, por tanto, alejaría a una persona de su trabajo? Pero, lo sentemos de una vez por todas, el trabajo NO es un derecho sino un merecimiento. Ser empleado por alguién requiere mucho más que solo existir (derecho natural). Requiere competir y proveer un servicio igual o mejor que otros. En que mala hora entró en la mentalidad latinoamericana que todos deberían tener un trabajo simplemente por nacer en un determinado territorio?

Si los voceadores o canillas quieren parte de la torta, deben esforzarse en mejorar sus sistemas, ofrecer menores precios y ofrecer una ventaja comparativa en la distribución de diarios. Si lo hacen y son más rentables que usar suscripciones, La Razón los volvera a emplear. El trabajo se logra compitiendo no como un derecho dado.

- La ministra de gobierno, Alicia Muñoz, critica la actitud de los voceadores y llama al diáologo entre La Razón y los voceadores o canillas. Esta “cultura del diálogo” también ha rebasado los límites. Lo que hicieron los voceadores o canillas este fin de semana es un crimen. Así de simple. Cómo puede la ministra llamar a un “diálogo”? La próxima vez que encuentre un ladrón en su casa no llame a la policía y no pida que lo metan preso, mejor empiece un “diálogo” con el malechor de turno. Desafortunadamente ese es el tipo de democracia que genera una administración populista. En Bolivia tomar tierras, bloquear caminos, e impedir la libre venta de bienes y servicios no lleva a la carcel, lleva a una “mesa de diálogo.” Hasta cuando?

- Por otro lado, y aunque simpatizo completamente con los ejecutivos de La Razón, éstos se quejan esgrimiendo un argumento (entre muchos otros, por supuesto) que también me produce retortijones: “no se puede impedir el derecho a la información de la ciudadanía.” No sé si esto está escrito en la Constitución pero si así es, no debería. La información es un bien como cualquier otro. Tiene uno derecho a un auto, derecho a una computadora, derecho a una polera? Por qué deberíamos tener derecho a estar informados?

Como en el caso del “derecho al trabajo,” esto no es solo semántica, refleja una filosofía errónea de que determinados bienes deben ser provistos necesariamente para todos. Esto genera errores fundamentales porque muchos socio-sabelotodo deducen que, como son un derecho, el gobierno los debe garantizar. Y ahí empiezan muchos de los problemas de Latinoamérica.

Los ejecutivos de La Razón tienen argumentos de sobra contra el crimen y ataque a la propiedad privada y eso debería bastar para mandar a los canillas a las rejas.

April 13, 2006

Trabajo de “negro:” Update 2

Filed under: Economía Institucional, Mercado Laboral - Antonio @ 9:52 am

Un artículo de Christian Inchauste en La Razón de hoy se titúla “Capitalismo Salvaje y Éxodo.” El autor argumenta que el “capitalismo salvaje” es el responsable no solo de la muerte de los trabajadores bolivianos en el incendio en uno de los talleres de Buenos Aires sino también del éxodo masivo hacia el resto del mundo que significa una importante pérdida de mano de obra y recursos humanos. Propone que la solución venga (para variar) del gobierno:

¿Qué hacer? Urge un ´Plan Llajtamasi´, equivalente al programa ´Paisano´ de México, el que debe contemplar en su forma básica:

1. Censar, ´carnetizar´ y otorgar pasaportes a todos los bolivianos.
2. Otorgar el derecho al voto mediante reforma a las leyes.
3. Dar ventajas fiscales y legales a los bolivianos que decidan reinvertir parte de sus ahorros en Bolivia.
4. Brindar asesoría legal y económica. El costo de regularizarse es de 460 pesos argentinos (1.000 bolivianos), los que permiten a los compatriotas no caer en la trampa de los capitalistas salvajes, muchos de ellos tratantes de esclavos.
5. Controlar en Bolivia a todos los traficantes de personas. En especial controlar de manera draconiana los viajes de niños.

El responsable de la migración es el capitalismo, pero el capitalismo no es “salvaje” sino todo lo contrario. Piénselo. La gente migra porque quiere. Porque así de mal como son tratados en Argentina, están mejor que en Bolivia. El capitalismo, a través de compañías y empresas, les dá esa oportunidad. Claro, no es que los empresarios tengan un espíritu pío con los trabajadores, ellos también se benefician, incluso más. Pero ahí está la gracia. Todos ganan y el bienestar mejora. Sin este capitalismo “salvaje” los campesinos bolivianos seguirían acumulando miserias en vez de ahora acumular remesas.

De los puntos sugeridos como políticas por el autor de este artículo, los únicos que tienen sentido son el primero y el segundo. Lo demás es demagogia y populismo.

Punto 3. Dar ventajas fiscales a los que reenvían sus salarios? Por qué entonces no dar ventajas fiscales a todos los que ganan un salario independientemente de donde lo hacen? Si el objetivo es frenar la migración el dar ventajas fiscales a las remesas genera un mayor incentivo para emigrar.

Punto 4. “Regularizarse” es costoso. No solamente por el “fee” sino también porque genera menores oportunidades de empleo. Pasa todos los días en Arizona con los mexicanos. Trabajadores “legales” cuestán más a los empleadores porque aparecen en planillas y se debe pagar impuestos y beneficios por ellos… Trabajadores ilegales cuestán muchísimo menos. Por eso los empleadores los prefieren. Claro, las condiciones son peores, pero hay trabajo. Estoy seguro que muchos trabajadores ya son “regulares” pero prefieren no mostrar sus documentos. Debemos entender que el chiste es tener trabajo, no papeles.

Punto 5. “Controlar a los traficantes de personas.” Los traficantes de personas (aunque esto ofenda a más de uno) cumplen un servicio muy apreciado. Son los “brokers” de los trabajdores. Cuando usted tiene unos ahorros y quiere invertirlos por lo general no lo hace usted mismo sino que contrata un broker que tenga información, contactos y sepa como está la movida del mercado. Pues lo mismo con trabajos. Los “traficantes” son brokers y por eso los trabajadores y las compañías los necesitan. Su mundo sería menos oscuro (y menos violento y peligroso) si fueran aceptados legalmente como proveedores de un servicio valioso.

Pero no todos los artículos se equivocan. Hoy también encontré un artículo “más serio” sobre el fenómino migratorio en Bolivia: Paulovich…como siempre fantástico. Lea todo el artículo. La tía Restituta lo quiere convencer de emigrar a Suecia y esta es la respuesta de Paulovich:

—Es verdad lo que dices, pero tampoco tendría cholas, ni salteñas, ni picantes…
—¿Y para qué querrías cholas en Suecia? Aquí no necesitarías cholas ni birlochas porque todo es electrónico.
—Eso es pues lo malo, tía Resty, en Suecia todas las mujeres son blancas como la leche y sus cabelleras son albinas. En cambio aquí todas son morenitas piel canela, sus trenzas o sus melenas son negras y la mayoría son “charquetas casketas con su uchu llajuita, locoto canquita con quirquiñita, ¡qué tal gustituta!”.
—Pero me han dicho que tu país se está yendo a la eme.
—Es verdad, nos estamos yendo a la eme, pero nos estamos yendo bailando…
—O sea que no quieres salir de Bolivia, que prefieres vivir allí bailando, pero jodido.
—Así es tía Resty. En este momento no me iría al exterior porque ya estoy ensayando para bailar en el Gran Poder. Después de la fiesta tal vez. Ya te avisaré.

April 9, 2006

Trabajo de “negro:” Update 1

Filed under: Incentivos, Mercado Laboral - Antonio @ 10:21 am

La Razón de hoy trae una encuesta de Apoyo, Opinión y Mercado Bolivia sobre la migración. Lea toda la nota. Uno de los principales resultados es que uno de cada dos bolivianos se iría del país si pudiese. La nota relata también la historia de una familia que emigró a Argentina. Una declaración de una pariente de esta familia es consistente con el argumento de nuestro post.

Mary, la hermana de Lidia, siempre que la llama le dice que está bien, pero que donde trabaja (costura) le dan poca comida, nunca le comentó que volvería.

April 8, 2006

Trabajo de “negro”

Filed under: Mercado Laboral - Antonio @ 10:31 am

Miles de emigrantes bolivianos en Argentina trabajan y viven en condiciones por demás precarias. Casí el 80% de estos emigrantes forman parte de la industria textil y trabajan muchísimas horas en talleres sin ventilación y en condiciones de hacinamiento. Su situación es tan extrema que muchos periodistas y políticos la califican como de “esclavitud.”

Hace un par de semanas a uno estos talleres textiles “le cogio candela” como diría Ibrahim Ferrer. El incendio acabó con la vida de una familia completa y destapó un escándalo al evidenciar las penurias de los trabajadores del sector y la ilegalidad en la que algunas de estas fábricas trabajan.

Las “autoridades” bonaerenses anunciaron entonces la realización de operativos en los talleres para evitar más “prácticas siniestras.” A la fecha 42 de estos talleres ya han sido cerrados. La opinión pública pudo entonces dormir más tranquila sabiendo que los emigrantes no serían más “esclavizados.”

Pero los que no pudieron dormir tranquilos fueron ellos: los “esclavizados.” Dos días atrás más de tres mil trabajadores bolivianos protestaron en las calles de Buenos Aires pidiendo que no se cierren más talleres (???).

La ironía deja una lección económica profunda. Cuando el intercambio de bienes o servicios es voluntario ambas partes se benefician. Si algunos bolivianos siguen yendo a Argentina y allí se quedan debe ser porque están mejor que en Bolivia. Nadie los obligó a irse y nadie los detiene a volverse. Lo triste no es el hacinamiento, lo triste es que Bolivia no pueda ofrecer situaciones de trabajo mejores a las que se viven en Buenos Aires.

Pero Bolivia y Argentina no son los únicos países en que la migración presenta este feo rostro. Los trabajadores indios y pakistanies en Emiratos Arabes la pasan casi como los bolivianos en Argentina y los guatemaltecos lo mismo en Mexico y los mexicanos en Estados Unidos y los africanos en Europa. El mundo está lleno de trabajadores emigrantes con durísimas jornadas y pésimos salarios…pero siguen llegando…

Los emigrantes además generan un importante flujo de remesas monetarias a Bolivia y también contribuyen a la economía Argentina. Su trabajo es más barato y por lo tanto también lo son los productos finales. Esto beneficia a compañías y consumidores.

En suma. El intercambio comercial, cuando es voluntario, es siempre beneficioso para ambas partes. Impedirlo, cerrando los talleres solo empeora las cosas.

Tienen alguna esperanza los trabajadores bolivianos de que su situación mejoré? Claro que sí. Pero con más talleres, no con menos. Cuando las restricciones, burocracia y controles sena menos más talleres se abrirán y competirán por los trabajadores incrementando sus beneficios. La solución es más mercados e intercambio, no menos.

February 15, 2006

Lección 3: El Mercado Laboral (Update)

Filed under: Incentivos, Mercado Laboral - Antonio @ 10:14 am

La lección 3 trataba sobre los beneficios de usar mercados libres como principales asignadores de recursos. Usando al mercado laboral como ejemplo, esta lección mostraba como la intervención del gobierno produce casi siempre malos resultados. El post decía:

Y en Evoland? Pues al reves. La Razón en su edición del 29 de Enero anuncia que Evo terminará con la libre contratación laboral. El ministro Carlos Villegas fué claro: “Vamos a derogar la libre contratación, los trabajadores tienen que tener certeza de su fuente laboral e ingresos seguros.” Cuál es nuestra predicción? El resultado es obvio y se demuestra muy claramente en la tercera ronda el experimento descrito arriba: no se conseguirá “estabilidad laboral,” se conseguirá desempleo.

Y se empieza a hacer realidad no más. La Razón destaca en su edición de hoy que los proyectos de ley ya fueron remitidos al congreso de la república:

El primero de los proyectos de ley guarda relación con la abrogación de los contratos de aprendizaje gratuitos en las empresas. El segundo, con la regulación del salario de las trabajadoras del hogar, para que ese sector tenga el derecho a un seguro médico y a aportar a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). El tercero de los documentos pide la derogación del artículo 55 del Decreto 21060, que establece la libre contratación de los trabajadores al margen de lo establecido en la Ley del Trabajo.

Nuestra predicción sigue siendo la misma: en lugar de “seguridad laboral” se conseguirá desempleo, trabajadores trabajando sin contratos y trabajadoras del hogar sin pega.

Restringir la libre contratación solo ocasionará que las empresas contraten menos. Regular el salario de las trabajadoras del hogar solo hará que las familias contraten menos…formalmente… Y ese es otro detalle. Los incentivos de participar en mercados son tan fuertes que cuando el mercado “formal” se reduce el mercado “informal” se desarrolla. Predecimos que muchos trabajadores serán “contratados sin contrato.” Se desarrollará un “mercado negro” que hará que no nos desviemos mucho del óptimo equilibrio (en un mercado libre) pero que siempre significa ilegalidad e incertidumbre.

February 11, 2006

Lección 3: El Mercado Laboral

Filed under: Mercado Laboral - Antonio @ 10:18 am

Mi post anterior presenta el argumento básico en favor del uso de mercados como mecanismos de asignación de recursos: La libertad de maximizar los beneficios personales genera que los bienes sean asignados a aquellos consumidores que los valoran más y sean producidos por aquellos productores que minimicen costos. Los mercados son, por tanto, “eficientes:” maximizan el uso de recursos escasos.

Una de mis actividades favoritas en el salón de clases es la simulación de un mercado de manzanas. Los estudiantes son divididos en dos grupos: compradores y vendedores. Los compradores son asignados un monto de dinero y los vendedores un costo de producción al azar. Cuando el mercado se abre, el salón de clases se convierte en una verdadera feria. Compradores y vendedores se mueven de un lado para otro, conversan, gritan, negocian, imploran, etc. El salón de clases es un verdadero caos. Al final del experimento anotamos todos los precios negociados y calculamos el precio promedio. También calculamos el beneficio total de todos los vendedores y el ahorro total de todos los compradores.

Cuando los estudiantes han vuelto a sus asientos, revelo a la clase cuantos vendedores y cuantos compradores participaron del mercado y cuales eran sus costos de producción y montos de dinero respectivamente. Los estudiantes tienen ahora toda la información relevante. Un ejercicio interesante es asumir que uno de los estudiantes tiene todo el poder de controlar el mercado y formar parejas de vendedores y compradores como a él le parezca. Se puede encontrar un arreglo que genere mayores beneficios totales para la economía (beneficios de los vendedores más ahorro de los compradores) que el resultado del mercado? Después de tratar por 10 minutos distintas formulas, ningun estudiante es capaz de encontrar dicho arreglo.

La lección es enorme: Los mercados libres por más caóticos y desorganizados que parezcan, generan por si solos la máxima eficiencia posible, i.e. el mayor beneficio total para sus participantes. Cualquier intervención o direccionamiento no podrá mejorar sus resultados.

Algunas semanas más tarde repetimos el experimento pero en vez de manzanas ahora comerciamos trabajo: un mercado laboral. Los estudiantes son ahora trabajadores y compañías que ofrecen y demandan trabajo. En la primera ronda el mercado es completamente libre. Las lecciones del primer experimento se repiten: El mercado laboral maximiza el beneficio para la economía (trabajadores y compañías juntos). En la segunda ronda el gobierno (yo) impone un salario mínimo: las compañías no pueden contratar trabajadores por debajo de este precio. La primera reacción de los estudiantes que asumen el rol de trabajadores en el experimento es de regocijo…”ahora tengo garantizado por lo menos este salario.” Pero cuando el mercado se abre lo que se observa es que las compañías contrataran menos que antes (los trabajadores son ahora más caros). Sí, los pocos trabajadores que logran un contrato están mejor que antes (mejor salario) pero la contrapartida es que hay muchos otros trabajadores que no pueden conseguir un contrato. Al final de la ronda medimos el benficio para el conjunto de la economía y descubrimos que es menor que antes: el salario mínimo ha empeorado la asignación de recursos en lugar de mejorarla.

En la tercera ronda el gobierno (yo, otra vez) impone una regla interesante: los trabajadores que se contraten esta ronda no podrán ser despedidos en subsiguientes rondas. Es decir, que si en subsiguientes rondas no es rentable contratar el número de trabajadores contratados en esta ronda, la compañía no podra deshacerse de ellos y potencialmente asumirá pérdidas. La reacción inicial de los “trabajadores” es otra vez de regocijo. El resultado, sin embargo, es claro: Las compañías son más cautas y contratan mucho menos que antes. Cuando medimos los beneficios de la economía, el resultado es otra vez el mismo: El mercado libre de la primera ronda sigue siendo el más eficiente.

Simple y poderoso. Este experimento generalmente convence a los estudiantes de los perniciosos efectos de intervenir en los mercados libres.

Y en Evoland? Pues al reves. La Razón en su edición del 29 de Enero anuncia que Evo terminará con la libre contratación laboral. El ministro Carlos Villegas fué claro: “Vamos a derogar la libre contratación, los trabajadores tienen que tener certeza de su fuente laboral e ingresos seguros.” Cuál es nuestra predicción? El resultado es obvio y se demuestra muy claramente en la tercera ronda el experimento descrito arriba: no se conseguirá “estabilidad laboral,” se conseguirá desempleo.

Se preveen además incrementos en el salario mínimo. Por ahora se ha anunciado un 7% de incremento en el salario de los maestros. Cuando se incrementan los salarios mínimos ocurre lo que ocurrió en la ronda 2 del experimento descrito más arriba. En vez de mejorar a los trabajadores en general, solo se mejora a un subgrupo (generalmente los que ya están empleados y forman parte de un sindicato fuerte). El resultado es que la economía en general está peor que antes.

Un claro ejemplo boliviano fué el caso de las trabajadoras del hogar. Algunos años atrás se organizaron y movilizaron reclamando incremento de salarios, aguinaldos, vacaciones, seguros, etc. Todo muy razonable y loable pero la realidad era otra. Cuando el presidente aprobó el reclamo de las “empleadas” y lo hizo ley, las familias no las contrataron más. Simple, tener una “empleada” era muy caro. La prensa de esos años reportó que algunos meses después las trabajadoras del hogar se movilizaron otra vez pero ahora para pedir la derogación de su ley.

Mercados libres generan siempre mejores resultados que aquellos podados y guiados como al gobierno le parece mejor.

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