Evonomics esta ahora en evonomics.wordpress.com

June 27, 2006

Hay que tener riñones!

Filed under: Incentivos, Microeconomía, Evonomics - Antonio @ 7:44 am

Los periódicos de Bolivia destacan en titulares el escándalo destapado al descubrirse la venta ilegal de riñones en Santa Cruz. Según La Prensa y La Razón, desde al menos un par de años atrás, se pueden comprar riñones entre 30,000 y 40,000 dólares incluyendo la cirugía y los días de recuperación. Los “agentes” serían los mismos doctores especializados en transplantes y los “donantes” no serían solo cadáveres sino también personas vivas.

Órganos humanos son un bien tremendamente escaso. En la misma nota, La Razón reporta que alrededor 1000 personas al año padecen de insuficiencia renal crónica en Bolivia y que una diálisis peritoneal puede valer entre Bs. 2,500 y Bs. 3,000. El resultado es que sólo 422 de esos 1000 pacientes acceden a este tratamiento. La necesidad de un nuevo riñón es por tanto urgente y, literalmente, de vida o muerte para alrededor de 600 personas…al año!

Pero el problema de pacientes renales no es único en Bolivia. En Estados Unidos la brecha entre pacientes y donantes (la lista de espera) se incrementó de 2,500 en 1991 a casi 7,000 en el 2000. Hoy día esa brecha está alrededor de 12,000 pacientes. Estas personas deben afrontar los altos costos de diálisis o resignarse a lo peor.

Claramente el actual sistema de donaciones no es eficiente ni mínimamente suficiente. Muchas personas alrededor del mundo mueren esperando donantes. Moralistas y diversas religiones, sin embargo, se oponen ferozmente al uso de un mercado de órganos y estas ideas han tradicionalmente dominado la discusión del problema. En muchos países (como en Bolivia) el gobierno ni siquiera permite la discusión de esta alternativa.

Pero la realidad es que la diferencia entre la cantidad demandada y la cantidad ofrecida de riñones en el mundo se debe precisamente a la restricción de usar mercados. Esta restricción legal impone implícitamente un precio máximo legal por riñón de cero y el resultado es un natural desabastecimiento (shortage). Si la venta de riñones fuera legal, más gente tendría incentivos a “donar” (vender) organos, el incremento de la oferta generaría precios menores que los actuales en el mercado negro, y muchos pacientes pudieran encontrar una cura.

Varios economistas han presentado convincentemente estos argumentos. Algunos han estudiado el uso de cadáveres (Cohen, Becker, Kaserman and Barnett) y otros el de personas vivas (Becker and Elías) como generadores de la oferta. En el caso de cadáveres, los vendedores de órganos pueden vender su riñón en un “future,” es decir, recibir el dinero hoy y permitir que el órgano sea removido cuando el vendedor muera. En el caso de personas vivas, los vendedores se somenten a una cirugía que extraiga uno se sus dos riñones. En ambos casos, el resultado es el mismo: una mayor oferta, un menor precio y más transplantes.

Hay que reconocer que vender órganos no es como vender automóviles. Los vendedores por lo general tendrán poca información sobre procedimientos, riesgos, etc. Esta es una tarea que el gobierno pudiera cumplir en una primera etapa. Es especialmente importante en este tipo de mercados que el vendedor esté cien por ciento consciente de lo que implica vender un riñón. La decisión final, sin embargo, es de los directamente involucrados.

Los mercados libres son buenos asignadores de recursos escasos. Órganos humanos son recursos verdaderamente escasos. El uso de mercados transparentes e informados en este caso podría ayudar a salvar muchas vidas.

June 26, 2006

Novias imaginarias

Filed under: Uncategorized - Antonio @ 7:19 am

En un post anterior comenté lo que me pareció una lección económica interesantísima: el “matching” de parejas en los karaokes koreanos. El “mercado del amor” es la respuesta para las personas que no tienen el tiempo, la voluntad, o la habilidad de conseguir pareja por si mismo. Los resultados pueden ser de menor “calidad” comparado con los métodos tradicionales pero para muchos este método sale más a cuenta.

Leyendo uno de mis blogs favoritos encontré un post relacionado con el tema. En este post, Santiago Roncagliolo describe el fenómeno de las novias imaginarias. Aparentemente existe un sito web en el que se pueden conseguir novias a distancia por un determinado precio. Las “novias imaginarias” escriben cartas de amor, llaman por teléfono, te extrañan y se comportan como novias reales por dos meses completos. Al cabo de este tiempo uno puede “terminar” la relación o continuarla.

Por qué alguién quisiera tener una novia imaginaria? Santiago explora algunas posibles respuestas en su post pero en realidad la pregunta esta demás. Independientemente de las razones que existan, el hecho de que alguién requiera de ese servicio es lo importante desde el punto de vista económico. Y la “magia” económica hace el truco. Una vez más, las necesidades de alguién se convierten en las oportunidades de alguién más y el intercambio incrementa el bienestar de ambas partes. Y esto sucede en días o semanas. El intercambio (los mercados) se encarga de satisfacer casi todas las necesidades posibles de los seres humanos y, gracias a la competencia, a los menores precios posibles.

Este es un gran ejemplo de lo importante que es dejar que los mercados funcionen libremente. Sin ellos, muchos koreanos seguirían solteros y muchos no podrían presumir de tener una novia a larga distancia.

Ojo: en los dos casos (karaokes y novias imaginarias) las chicas no son prostitutas sino personas comunes y corrientes. Santiago nota que el sitio web de las novias imaginarias no permite cosas raras o fotos obscenas o por el estilo.

Me pregunto si será apropiado usar estas ideas en mis clases de Principios de Economía aquí en UAE.

June 25, 2006

El Mundial de Fútbol

Filed under: Incentivos - Antonio @ 7:55 am

Lo esperaba ansioso. Compré anticipadamente una subscripción de satélite y dispuse el “estadio” en el living de mi casa. Todo estaba listo y dispuesto para vivir la fiesta. Pero oh sorpresa. Cuando llegó la hora esperada y los partidos empezaron comprobé que mi entusiasmo por el mundial ya no era el mismo. Contra toda lógica, no me apetecía ya pasarme tantas horas frente al televisor. Durante la primera fase del torneo solo ví un par de partidos completos. Perdí el interés casí por completo.

Después de pensarlo mucho e indagar mi psicología misteriosa, creo haber encontrado dos tipos de explicaciones para este cambio de actitud: expectativas no racionales y externalidades de red (network externalities).

Expectativas.

Mi experiencia con mundiales de fútbol es tan buena que mis expectativas para éste 2006 estaban claramente sobredimensionadas. En el pasado (niño o adolescente) jugaba muchísimo al fútbol, mis amigos jugaban y miraban muchísimo fútbol, todos sabían de fútbol, y el fútbol se llamaba fútbol y no soccer. Las pasiones que este deporte generaba eran contagiosas y fácil de sentir. La prensa hablaba de los partidos, de los jugadores, de las esposas de los jugadores y hasta de las fiestas de los jugadores. Vivía en países “futbolizados.”

La experiencia de ver un mundial de fútbol en este tipo de ambientes o países es completamente distinta a la experiencia de verlo en Estados Unidos o en Emiratos Árabes. Las expectativas no podían ser las mismas. Pero yo no actualizé las mías. Esperé la misma sensación de antes pero ésta nunca llegó.

Las expectativas juegan un rol importantísimo determinando el comportamiento de los agentes económicos. Durante los años 70 el profesor Robert Lucas, por ejemplo, desarrolló la “hipótesis de expectativas racionales” que determina que los agentes económicos usan toda la información disponible (la pasada y la presente) al formar sus expectativas o predicciones sobre variables económicas. Estas expectativas determinan, a su vez, el comportamiento corriente o actual de estos mismo agentes. Una implicación importante de esta hipótesis es que los agentes económicos usando expectativas racionales no podrán ser “sorprendidos” repetidamente por políticas monetarias y por lo tanto estas no tienen efectos “reales” sino solamente “nominales” en la economía.

Mis expectativas sobre el mundial eran “adaptativas” (porque reflejaban información pasada) pero no eran “racionales” (al no reflejar información presente). El resultado fué que el mundial me sorprendió. Caí en la trampa de dejar que la nostalgia del pasado determine lo que espero de un evento futuro.

Externalidades de red.

Uno disfruta más de ser un fanático del fútbol cuando puede comentar los partidos con los amigos, leer las noticias en la prensa, ver los programas de la televisión con reportajes acerca de los jugadores o determinados equipos, etc. Es decir, el fanático incrementa su “utilidad” al formar parte de una red (network) de más fanáticos. En términos económicos, los demás fanáticos le generan a uno una “externalidad positiva.” Esa red, en Emiratos Árabes, es pequeñísima y por lo tanto también lo es la externalidad positiva generada. O como decía un amigo mío, “ver fútbol solo es casí como no verlo.”

Uno de los ejemplos más ilustrativos de la externalidad positiva generada por una red es el caso de los sistemas operativos. Aunque Apple Computers provea un mejor sistema operativo (técnicamente hablando), la externalidad positiva generada por los usuarios de Windows, hace que este último sistema operativo sea de lejos el más demandado por los usuarios.

Creo que estas son, por ahora, las razones que hacen que mi entusiasmo por la copa del mundo no despegue. Por ahora.

June 24, 2006

Dos artículos

Filed under: Bolivia, Evo Morales, Asamblea Constituyente, Evonomics - Antonio @ 7:31 am

Mientras dura mi sequía escribidora les dejo estos dos buenos artículos de hoy en La Razón: Manfredo Kempff y Álvaro Suazo.

June 15, 2006

Mercados en Korea

Filed under: Incentivos - Antonio @ 12:28 pm

Después de visitar Bangkok me fuí a Korea o (Corea como lo escriben ellos) a participar en una conferencia. Estuve en Busan en el sur y en Seoul en el norte. Korea es un país interesantísimo. Dinámico, moderno, de profundas raíces y tradiciones y además abierto, globalizado y muy amable con los turistas. Los mercados son libres en su mayoría y los incentivos afloran por donde se mire. Aquí les dejo algunos interesantes ejemplos.

1. En las ciudades grandes los lugares de parqueo son clasificados por género. Es usual ver letreros que dicen “Parking for women” o parqueo solo para mujeres. Me llamó la atención. La primera reacción es negativa: discriminación. Después uno aprende que las ciudades grandes en Korea tienden a ser peligrosas y caóticas en su tráfico. Las mujeres koreanas prefieren parqueos en los que no acudan hombres. Se sienten más seguras al volver a sus autos después de la oficina. No pregunté los precios. Me imagino que estos parqueos cobrarán un premium en comparación a los parqueos unisex o solo para hombres.

2. Korea puede ser un paraíso para solteros tímidos. Uno de mis colegas, el único soltero del grupo, lo experimentó en carne propia. Para celebrar nuestras presentaciones en la conferencia fuimos a un karaoke (divertimento número uno en el Asia). Los karaokes que yo recuerdo en Bolivia son espacios grandes donde el valiente y entonado cantor debe cantar en frente de todos los paisanos asistentes. En Korea eso no funciona más. Los karaokes parecen hoteles. Cada grupo tiene un salón pequeño y se canta solo para los cuates. Resultado: más gente se anima a cantar y el karaoke termina vendiendo más botellas de whisky.

Pero lo más interesante (e increíble) es el proceso de “matching” dentro de los karaokes. Los “mozos” del karaoke se mueven por todos los salones privados y si observan un grupo de chicas solas en uno y otro de chicos solos en otro hacen el “match.” Se acuerdan de lo difícil que era empezar una conversación con alguna chica en algun bar….los nervios, las manos sudadas, y la práctica de la frase que rompa el hielo? Eso está superado en Korea. Los mozos lo hacen por tí. El mozo le preguntó a mi amigo soltero si estaba interesado en un “matching.” Mi amigo dijo que sí y diez minutos más tarde el mozo volvía con una chica de la mano. Los presentó mutuamente y conversaro por cinco minutos. Mi amigo invitó a la chica a quedarse en nuestro salón y ella aceptó. Mi amigo obtuvo una cita y dejó una considerable propina para el mozo.

Los karaokes en Korea, entonces, pueden convertirse en verdaderas agencias de solteros. La propina paga por el servicio y los mozos se convierten en los agentes. Yo no lo podía creer. Pregunté si esto era normal y me dijeron que sí. Pregunté si las chicas no eran “profesionales” y me dijeron que no, que son chicas de lo más comunes que por lo general son tímidas y por tanto les cuesta conocer gente. La lección económica es valiosísima: las necesidades de alguién se convierten en las oportunidades de alguién más y esta necesidad se resuelve gracias al intercambio.

June 13, 2006

Mercados en Thailandia

Filed under: Incentivos, Microeconomía - Antonio @ 10:43 am

Mi visita a Bangkok duró solo tres días pero dejó lecciones económicas (y gastronómicas) muy interesantes. Esta fué mi segunda visita. La ciudad es enorme (casi 10 millones de habitantes) y el tráfico, la polución, la humedad y las altas temperaturas pueden llegar a ser intolerables. Los thailandeses han aprendido a vivir con estas dificultades y su disposición al comercio y la libertad de mercados han generado resultados insospechados. Bangkok se ha convertido en los últimos años en una ciudad moderna y vibrante que genera un altísimo flujo turístico.

En Bangkok shopping es una de las actividades principales. Casi todo es más barato que en Estados Unidos y ciertamente más barato que en Europa. Muchos de mis trajes, camisas y maletines de cuero son hechos en Bangkok. DVDs piratas son también una buena compra. La comida es simplemente exquisita y baratísima. Los cortes de pelo y masajes son también imperdibles.

Pero la generación de mercados vá más allá de estos bienes tradicionales. Mis amigos y yo fuimos a un bar una de las tres noches de las que estuvimos allá (cuatro economistas en un bar…qué más se puede pedir?). Como buenos turistas, y dado el inclemente calor, todos vestíamos sandalias. El resultado fué lógico: no nos dejaron entrar. Las reglas del bar requerían un mínimo de atuendo que incluía el uso de zapatos. Decepcionados nos dábamos ya la vuelta cuando vimos en la acera a una señora ofreciendo varios pares de zapatos. Justo al frente del bar! Cuando nos acercamos a comprar unos pares nos sorprendimos al descubrir que los zapatos no estaban a la venta sino que se rentaban. La señora, eso sí, vendía también calcetines. Pues compramos los calcetines y rentamos los zapatos que nos parecieron menos usados (aún sino hacían juego con nuestros pantalones) y volvimos a la puerta del bar. Tres o cuatro horas más tarde devolvimos los zapatos y recogimos nuestras sandalias. Una fantástica aplicación del surgimiento espontáneo de orden y cooperación.

Pero la historia del bar no termina aquí. Una vez en el bar, y a medida que las bebidas se hacían más y más frecuentes, nuestros viajes al baño idem. Uno está acostumbrado al “bell boy” del baño de los bares y clubs que ofrece toallas y mentitas cuando uno se lava las manos. Pero los “bell boys” de baño de este bar (y como descubrimos después en muchos lugares de Bangkok) ofrecían no solo toallas y mentitas sino un servicio adicional. Estando frente al urinario atendiendo las urgencias de la vejiga siento de pronto una toalla caliente en el cuello y me doy cuenta de que el “bell boy” me empezaba a hacer masajes en la espalda y los hombros….y yo sin poder defenderme, de espaldas y con las dos manos ocupadas…. Uno se asusta y la primera reacción es negativa. Después uno se dá cuenta de que todos los clientes reciben el mismo trato y que al final uno debe engordar la propina. Pues así me toco a mí. En Bangkok dejé mucha propina y aprendí de mercados…hasta en el baño…

Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Alex King