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May 29, 2006

De viaje

Filed under: Uncategorized - Antonio @ 3:49 pm

Mis poquísimos lectores habrán notado mi “ausencia” en la última semana. Estoy de viaje en Asia participando en una conferencia en Busan, Corea del Sur. Gracias a Diego por el comentario. Lo leeré y responderé con calma pronto.

Pronto también estaré reportando más sobre el Asia. En Thailandia y en Korea (tuve un “stop over” de tres días en Bangkok) ví ejemplos increíbles de discriminación de precios y el accionar casi espeluznante de mercados. Un saludo.

May 23, 2006

La Asamblea Catastrófica: servicio militar y religión

Filed under: Bolivia, Evo Morales, Asamblea Constituyente, Evonomics - Antonio @ 5:21 pm

Mi desacuerdo con la asamblea constituyente ha sido yá majaderamente expresado aquí, aquí y aquí. Es un invento sin pies ni cabeza. Por qué no cambiar o dicutir los artículos de la constitución que no nos gustan en vez de reinventar Bolivia? En fín.

La Razón trae hoy la noticia de que los partidos políticos o postulantes a “constituyentes” tienen opiniones muy distintas en muchas cosas pero coinciden en dos temas importantes a determinar en esta asamblea: el servicio militar y la religión oficial. Dentro de todo lo mala que es, la tal asamblea podría ser una magnífica oportunidad para cambiar la absurda obligación de hacer el servicio militar y la no tan absurda pero igualmente errónea idea de tener una religión “oficial.” Pero los políticos bolivianos no le achuntan una. Todos coinciden en que el servicio militar debe seguir siendo obligatorio y que la religión católica siga siendo “oficial.” Si no hay por donde.

Mi argumento para los dos casos es el mismo: libertad. Nadie debería imponer a los bolivianos que hacer con un año de su vida o que religión optar si quieren ser “oficiales.” Si los cuarteles quieren reclutas que paguen por ellos. Si el estado boliviano no discrimina entonces no debieran existir religiones oficiales, ni siquiera de nombre.

El déficit fiscal llega al 4%

Filed under: Incentivos, Macroeconomía, Bolivia, Evo Morales, Evonomics - Antonio @ 4:27 pm

Si los economistas fuéramos superheroes (aquellos de capa y antifaz) uno de nuestros muchos némesis serían los déficits fiscales. Lucharíamos contra ellos como si de espantosos monstruos se tratase. Y hay que subrayar que lucharíamos contra los déficits fiscales y no necesariamente contra los otros, los déficits privados. Los primeros son muy peligrosos y los segundos más benignos e incluso beneficiosos…

Vamos paso a paso.

Un presupuesto está en déficit cuando los gastos son mayores a los ingresos. Un déficit, por tanto, genera deuda. La deuda no es mala per se. De hecho puede ser un gran idea. Uno genera deuda al comprar una casa, al invertir en empresas, al comprar un automóvil, o al pagar colegiatura en la universidad. Mientras se utilice la deuda en actividades con altas probabilidades de retorno en el futuro (monetarias o de otra índole), la deuda es una palanca tremendamente eficaz. La clave, por supuesto, está en discernir que actividades generarán retornos en el futuro y cuales representan solamente gasto corriente. Esa es la diferencia entre “buena deuda” y “mala deuda.”

Determinar si una deuda es “buena” no es muy sencillo. Se debe investigar, estimar, y predecir retornos futuros para decidir si el uso del déficit es racional y prometedor. Los agentes privados son generalmente mucho mejores que los públicos tomando esta decisión. Las abuelas se refieren a esta idea diciendo “cada uno sabe donde le apreta el zapato.” Cuando se trata de la plata (el déficit) de uno, uno tiene todos los incentivos a cuidarla y tratar de invertir bien.

Piense en lo que pasa cuando es el gobierno el que se endeuda. Ni es su plata ni los beneficios (si existen) serán para ellos. El gobierno usa plata de terceros (impuestos) para beneficiar a terceros. Los incentivos a cuidar de las deudas son, por lo tanto, mínimos. Ese es el primer gran problema de los déficits fiscales.

El segundo gran problema es que el gobierno (a través del Banco Central) tiene el monopolio de la producción de dinero. Déficits fiscales que se salen de control gatillan la tentación de imprimir dinero para cubrirlos. El resultado usted lo conoce muy bien: inflación.

La Razón trae una nota que anuncia que el déficit fiscal “se dispara al 4%” del PIB debido entre otras cosas a los aumentos salariales de Evo. Cuidado. Mucho cuidado. Los déficits fiscales y los salarios mínimos son los malos de la película que los superhéroes economistas tratan de eliminar. Malos, además, que no se parecen en nada a Gatúvela.

De Oruro, elasticidades y discriminación

Filed under: Incentivos, Bolivia, Evo Morales, Evonomics - Antonio @ 4:22 pm

Gracias a Bob, Guccio y Diego por los comentarios. Dejenme anotar un par de ideas acerca de la respuesta de Diego.

Una de las características que hace interesante el mercado de boletos de buses es la “inelasticidad” de la oferta. Dejando otros factores constantes, cuando el precio de un bien sube, la cantidad ofertada (no la oferta) tiende a subir: cuando un bien se hace más caro los productores tienen incentivos a vender más (siempre dejando otros factores constantes por supuesto). Para algunos bienes, sin embargo, la cantidad ofrecida se incrementa en menor proporción a la subida del precio. Estos son los bienes “inelásticos.” El típico caso extremo de inelasticidad son los apartamentos. En el corto plazo, si el precio de alquilar un apartamento sube, la cantidad ofrecida no lo puede hacer. (se requiere de un tiempo para construir más apartamentos). Los apartamentos son “inelásticos” en oferta en el corto plazo y más “elásticos” en el largo plazo. Diego correctamente argumenta que algo similar sucede con los buses o “flotas.” Si el precio sube hoy, la oferta es perfectamente inelástica…hoy. Probablemente en un mes o más nuevas compañías abrirán o las existentes comprarán más buses dada la bonanza del negocio. Pero en el corto plazo, la oferta es claramente inelástica.

Y?

Nuestro argumento original se refuerza aún más cuando se toma en cuenta la “inelasticidad” de la oferta. Es Carnaval y todo el mundo quiere ir a Oruro. Si el precio es libre de flotar (nunca más apropiado el término) este se ajustará hacia arriba hasta que en la terminal de buses solo haya exactamente el mismo número de potenciales pasajeros que asientos. El precio llegará a ser tan alto que el pasajero “marginal” se dará media vuelta y celebrará en su casa. Los pasajeros que encuentren el precio “muy caro” no viajarán y así la cantidad demandada disminuirá hasta restitutir el equilibrio con la cantidad ofrecida. Si en cambio el precio no puede subir por el límite impuesto por Evo, entonces existirá “shortage:” muchos pasajeros con el dinero en la mano (al precio impuesto) y no suficientes asientos.

Diego también menciona el fenómeno de “discriminación de precios” que consiste en cobrar diferentes precios a diferentes consumidores por el mismo bien. Esta estrategia genera mayores excedentes para las compañías al permitirles extraer todo lo que cada diferente consumidor está dispuesto a pagar por el bien. La discriminación de precios es posible cuando se pueden identificar distintas “elasticidades” o “disponibilidades a pagar” esta vez entre los diferentes consumidores. Me imagino un ejemplo casi cómico. Es Carnaval otra vez y a la terminal llegan muchos pasajeros. Unos traen instrumentos de música y claramente pertenecen a las bandas que tocan en Oruro. Otros son gringos que llevan cámaras fotográficas y no se quieren perder el carnaval por nada. Otros no llevan ni instrumentos de música ni cámaras; son gente a los que les gustaría participar del Carnaval pero no se les va la vida en ello. Distingue las distintas disponibilidades a pagar? Las compañías podrían cobrar un precio mayor al primer grupo, uno intermedio al segundo, y el precio más bajo al tercero. Ojo que habría que monitorear que un músico no pase por gringo ni un gringo por simple paisano. Los consumidores perderían excendente (o “ahorro”) pero seguirían comprando el boleto (el precio es justo su disponibilidad a pagar) y las compañías obviamente estarían saltando de una pata.

Aquí discrepo con Diego. La discriminación de precios no está relacionada a inelasticidades de oferta (limit capacity) sino a elasticidades de demanda. Aunque la discriminación de precios extrae el excedente de los consumidores, al menos ofrece la posibilidad de comprar un boleto. Con control de precios a la Evo las compañías de buses tendrían incentivos de corrupción: todos los pasajeros tienen el dinero en la mano pero solo llevamos a los gringos porque en el camino les cobramos un “gringo fee” y ellos felices.

Bottom line. Estoy convencido. Todavía no encuentro un caso en que controlar precios genere mayor eficiencia.

May 17, 2006

Oruro, 10 bolivianos…Oruro, 10 bolivianos…

Los Miércoles del mes de Febrero de 1996 (hace más de 10 años ya) fueron días diferentes. De esos días que uno recuerda por mucho tiempo. Tempranito en la mañana me “achamarraba” y preparaba un buen tapeque, me ponía las botas y salía a la avenida a buscar un trufi vanderita verde. Era temprano y el viaje desde Cota Cota hasta la terminal de buses en el centro se podía hacer en 25 minutos. Ya en el edificio viejo y un tanto destartalado de “la terminal” conseguía alguna flota que viajara a Oruro. Así iniciaba mi aventura de cada semana hacia el municipio de Ayo Ayo. Mi tésis de licenciatura estimaba una función de producción para ese municipio del frío Altiplano y hasta allá iba a recojer información.

En Ayo Ayo aprendí mucho sobre la vida rural en Bolivia, mucho sobre producción agropecuaria y mucho sobre el centralismo y el “comunitarismo” que hacen tán difícil el desarrollo agrícola empresarial y tecnológico en el Altiplano. Pero esos Miércoles en la terminal de buses me dejaron otra lección, una probablemente más importante: la eficiencia de mercados libres.

Al llegar a la terminal uno debía escuchar con atención antes de comprar el boleto. Las diferentes compañías de buses literalmente gritaban sus precios desde sus pequeñas oficinas y uno de pronto se encontraba participando de una especie de subasta walrasiana criolla. “Oruro, 15 Bolivianos” gritaba uno de los vendedores, “Oruro, 13″ respondía otro…”Oruro, 11″ gritaba alguién más allá….el precio podía llegar hasta Bs. 10 en cuestión de segundos y los pasajeros atentos nos movíamos de una ventanilla a otra. Cuando el precio llegaba a Bs. 10 uno no podía esperar mucho más…era poco probable que el precio bajara a Bs. 9…había que actuar rápidamente…generalmente el bus que ofrecía pasajes a este precio se llenaba rápidamente y, para los más lentos, el precio volvía a subir…

Yo participaba de este mercado encantado y haciendo curvas de demanda y oferta en la cabeza. El resultado era de una eficiencia casi única en la economía boliviana. Las compañías de buses competían por clientes ofreciendo mejores precios y calidad. La competencia era tal que los precios llegaban casi a “costo marginal.” Los consumidores o pasajeros demandaban con información completa o casi y el mercado se “vaciaba” al precio de equilibrio. Si los costos de producción (i.e. gasolina) se incrementaban, el precio del pasaje también lo hacía, si la demanda era mayor (cuando se acercaba el Carnaval) el precio también lo hacía. El mercado reflejaba la escasez relativa de un pasaje en bus a Oruro minuto a minuto. La “mano invisible” en accción.

La Prensa trae la noticia de que el gobierno de Evoland ha decidido acabar con el libre mercado de pasajes de buses en la terminal. Se han impuesto precios máximos por tramos y calidad de servicio. El argumento usado es que los precios se estaban haciendo “muy caros” y los dueños de las flotas “se aprovechaban” de los clientes.

Vamos paso a paso.

Aclaremos primero que no existen precios “muy caros” o “muy baratos.” Los precios son relativos y no absolutos. Si a usted le ofrecen un automóvil nuevo por $5,000 y un triciclo por $1000, es muy posible que el bien que esté “muy caro” sea el triciclo y no el automóvil. La diferencia de precios entre bienes tiene que ver con su escasez relativa. Los automóviles cuestan más que los triciclos porque los primeros son menos abundantes en relación a su demanda que los segundos. Es esta propiedad de los precios (su relatividad) lo que los hace tan importantes. En mercados libres en los que la oferta y la demanda de bienes interactúan sin restricciones, los precios que resulten en equilibrio actuarán como semáforos indicandonos la escasez relativa de los distintos bienes. Sin esta información una economía es como un ciego tanteando el camino…sin conocer la escasez relativa de bienes no se puede maximizar su uso ni la asignación de recursos consistente con este objetivo.

Definir, por tanto, precios máximos “por decreto” restringe el funcionar de mercados y esconde la real escasez relativa de los bienes. El resultado es ineficiencia. Se producirán desabastecimientos (shortages) o despilfarros (surplus).

Que pasará, por ejemplo, cuando por algún “shock” externo la gente decida viajar mucho a Oruro en un determinado día? La subasta walrasiana descrita anteriormente no podría funcionar. Con un precio máximo legal las compañías de buses no podrían cobrar por encima de ese límite. Algunos pasajeros que tengan el dinero en la mano (el precio máximo) no podrán viajar…simplemente no habrán asientos disponibles: desabastecimiento. Si el precio fuera libre, este aumentaría hasta equilibrar la cantidad demandada con la ofrecida y todo aquel que esté dispuesto a pagar ese precio encontraría un lugar.

Pero el problema no acaba allí. Cuando no se puede cobrar más de un límite, se generan incentivos a “discriminar”…las compañías de buses tienen el sartén por el mango y pueden decidir quien viaja o quien no….podrán favorecer a los que se levanten más temprano, o a los paceños en desmedro de los yungueños, o a los flacos y no a los gordos, o a los que usen anteojos (mi caso), etc…

Los pasajeros y las compañías también tendrán incentivos de corrupción…”vendame a mí el pasaje y le pago el desayuno”…es decir, que los agentes en el mercado tratarán de volver al precio natural de equilibrio a través de “donaciones” o regalos…o más desfachatadamente aumentándole directamente al precio sin que aparezca en la factura….la policía deberá controlar esto en los viajes y ahí se crea una capa más que puede ceder a los incentivos de corrupción….

Hay varios otros factores a ser analizados: “cartelización” de las compañías de buses, la calidad del servicio, impuestos, etc. pero ya este post está muy largo. La conclusión, sin embargo, se mantiene, cuando se trata de “organizar” mercados por decreto estableciendo precios máximos o mínimos, se termina en realidad desorganizando y empeorando la asignación eficiente de recursos. Las cosas funcionaban mejor en 1996…diez años atrás…nos vamos haciendo viejos…

May 13, 2006

La malcriadez de Evo

Filed under: Señales, Bolivia, Evo Morales, Evonomics - Antonio @ 5:14 pm

Un buen artículo de Manfredo Kempff. Imperdible. Aquí.

May 8, 2006

Los dos grandes problemas de la nacionalización

Que semana! Muchas noticias sobre Evoland y yo sin nada de tiempo para escribir algo. El semestre se acaba y hay que preparar y corregir exámenes, escribir reportes, reuniones aquí y allá, etc….espero que para el final de la próxima semana haya humo blanco…

Rápidamente unos cuantos “bullets” sobre la nacionalización de hidrocarburos.

- Es posible que el gobierno boliviano haya venido recibiendo menos de lo que podría recibir de parte de las empresas (18%). Es muy posible que el mercado aguante una renegociación de precio hacia arriba. Y eso esta bien, es parte del dinamismo de cualquier mercado.
- Una renegociación de precios se podría haber hecho dentro de los actuales contratos o incluso cambiándolos pero a su debido tiempo y de acuerdo a las reglas que los mismos contratos establecen. Lanzar decretos “históricos”, sacar al ejército, dar discursos apuntando a los otros recursos naturales y vociferar la llegada de pachakutis y demás histrionismos crean shocks que no le hacen bien a nadie.
- El mensaje que se dá con este show (aún después de leer el decreto y darse cuenta que no es tan radical como parecería) es de turbulencia, inestabilidad e incertidumbre. Ya nadie sabe de que es capaz Evo. Estamos hablando de muchísimo dinero. Imagínese que esas empreas fueran suyas…se quedaría en Evoland aún después de todas las explicaciones necesarias? Por ahí sí pero se la pensaría mucho antes de seguir invirtiendo…en suma, la señal, no la renegociación en sí, es el primer gran problema de la nacionalización.
- El segundo problema es que el decreto hace que YPFB sea la madre de los pollitos una vez más. Y hasta ahí llegamos. No se acuerdan Evo y sus muchachos de los tiempos en que YPFB era la empresa pública superpoderosa? No se acuerdan de la tremenda corrupción e ineficiencia? …”pero es que ahora será diferente”…ni muelas….será igual o peor…las empresas públicas siempre son un desastre…piénselo…Administran su propia plata? no, sino la plata de todos (es decir, de nadie)…Se llevarán ellos los beneficios? solo si son corruptos pero si no (hmmm) los beneficios son del gobierno….Tienen incentivos entonces los operadores de YPFB de ser eficientes y maximizar beneficios?…claramente no. Este es el segundo gran problema. Pasamos de empresas del rubro y decididas a maximizar ganancias a una empresa enorme, pública y administrada por empleados públicos…y del MAS….
- Una alternativa interesante en un comentario anterior sugiere que el gobierno boliviano se haga socio de las compañías petroleras renegociando la repartición pero dejando a estas empresas operar el negocio. Asi debería ser. Las empresas tienen los incentivos para ser eficientes, saben del negocio y el gobierno obtendría un precio mayor.
- Pero la racionalidad no muestra la cabeza en Evoland hace mucho. Este show trae muchos problemas y solo asegura que Evo gane la constituyente. Y así le irá a Bolivia.

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