La Asamblea Catastrófica
Cuando las “reglas de juego” en una sociedad no funcionan el efecto es siempre el mismo, menos confianza, más incertidumbre, menos inversión, menos generación de empleo y menos crecimiento económico. La literatura de Economía Institucional ha venido arguyendo esta idea en los últimos años de manera muy convincente (recomiendo Hernando de Soto, William Easterly, Daron Acemoglu y Peyton Young).
Y a qué me refiero exactamente con “reglas de juego”? Reglas claras y sencillas que no ignoren incentivos y que promuevan el desarrollo de mercados…y que además sean respetadas!! Para tener las reglas claras necesarias no se necesita “refundar un país” o tratar de empezar de cero (mire sino lo que le pasa a Venezuela), lo que se necesita es una administración seria y comprometida con la modernidad y el desarrollo…una administración fuerte que no le tema a “originarios,” sindicalistas y bloqueadores y sea capaz de imponer cierta racionalidad. Desafortunadamente en Evoland tenemos todo lo contrario.
Una Asamblea Constituyente que cambie las reglas de juego en Evoland no tiene el mínimo futuro de ser productiva. En realidad se trata de una locura. Las reglas de juego que nacerán en una asamblea zurda y populista como la que se viene pueden llegar a poner una asfixiante camisa de fuerza al futuro de país. Pero nadie dice ni pío. Nadie se atreve. El país ahora sí que se va al bombo y ni siquiera la oposición se opone. Bueno, pero exagero, hay algunos que dicen la verdad. Off Topic lo ha venido haciendo regularmente. El último artículo de Kempff Mercado es otro ejemplo. Aquí va un adelanto:
No hay derecho para que unos cuantos lunáticos que se han encaramado sobre los movimientos sociales —cabalgando en los votos del presidente Evo Morales— estén anunciando, con locuacidad de orates, sobre los nuevos tiempos que vivirá la República que, aparentemente, surgirá a partir de la anunciada Asamblea Constituyente. No se sabe ni cómo funcionará la tal Asamblea y ya están algunos declarando como flamantes padres de una Patria que van a fundar.
Es de chalados estar haciendo anuncios sobre que se “parirá” una nueva República y que la Constituyente será fundacional. La victoria electoral de Evo Morales ha sido grande pero no da para tanto. Que haya ganado con mucha ventaja unos comicios no significa que se le dé —ni al Presidente ni a sus mentores intelectuales— libertades para querer imponer una Asamblea a su amaño, a su medida, que va a llevar al bombo al país. Se va a ir al bombo Bolivia porque si ayer hubo buenos y malos gobernantes, por lo menos no tuvieron el atrevimiento ni la insensatez para darse el lujo de clausurar la Patria y crear otra. ¿Dónde estamos llegando?

