Lección 3: El Mercado Laboral (Update)
La lección 3 trataba sobre los beneficios de usar mercados libres como principales asignadores de recursos. Usando al mercado laboral como ejemplo, esta lección mostraba como la intervención del gobierno produce casi siempre malos resultados. El post decía:
Y en Evoland? Pues al reves. La Razón en su edición del 29 de Enero anuncia que Evo terminará con la libre contratación laboral. El ministro Carlos Villegas fué claro: “Vamos a derogar la libre contratación, los trabajadores tienen que tener certeza de su fuente laboral e ingresos seguros.” Cuál es nuestra predicción? El resultado es obvio y se demuestra muy claramente en la tercera ronda el experimento descrito arriba: no se conseguirá “estabilidad laboral,” se conseguirá desempleo.
Y se empieza a hacer realidad no más. La Razón destaca en su edición de hoy que los proyectos de ley ya fueron remitidos al congreso de la república:
El primero de los proyectos de ley guarda relación con la abrogación de los contratos de aprendizaje gratuitos en las empresas. El segundo, con la regulación del salario de las trabajadoras del hogar, para que ese sector tenga el derecho a un seguro médico y a aportar a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). El tercero de los documentos pide la derogación del artículo 55 del Decreto 21060, que establece la libre contratación de los trabajadores al margen de lo establecido en la Ley del Trabajo.
Nuestra predicción sigue siendo la misma: en lugar de “seguridad laboral” se conseguirá desempleo, trabajadores trabajando sin contratos y trabajadoras del hogar sin pega.
Restringir la libre contratación solo ocasionará que las empresas contraten menos. Regular el salario de las trabajadoras del hogar solo hará que las familias contraten menos…formalmente… Y ese es otro detalle. Los incentivos de participar en mercados son tan fuertes que cuando el mercado “formal” se reduce el mercado “informal” se desarrolla. Predecimos que muchos trabajadores serán “contratados sin contrato.” Se desarrollará un “mercado negro” que hará que no nos desviemos mucho del óptimo equilibrio (en un mercado libre) pero que siempre significa ilegalidad e incertidumbre.
