Lección 5: Riesgo Moral

Uno podría argumentar que al Real Madrid hoy no le funciona nada. Es la verdad. El equipo anda a los tumbos y a diez puntos del Barcelona…un desastre… Pero no siempre fué así. De hecho la mala racha del Madrid es reciente. Desde el 2000, bajo el mando de Florentino Perez, el equipo “merengue” ganó muchos campeonatos y se transformó en uno de los equipos más exitosos del mundo. Florentino Perez merece crédito y hay que dárselo. Pero no precisamente porque sepa de fútbol sino porque sabe de gerencia.
Un claro ejemplo. Cuando Florentino Perez contrata a un jugador lo hace esperando que este jugador se esfuerze y de lo mejor de si, i.e. que ponga un esfuerzo “alto.” El problema, sin embargo, es que el presidente del Madrid no observa el trabajo del jugador durante los entrenamientos y aún si lo hiciera sería incapaz de reconocer si el esfuerzo que pone es “alto” o “bajo” (después de todo Florentino Perez es un empresario y no un jugador de fútbol). Cómo monitorea Florentino Perez el esfuerzo de un jugador de fútbol? No lo hace. La solución es diseñar un contrato que asocie el salario del jugador con resultados: si el Real Madrid sale campeón el jugador recibe un salario alto, de lo contrario, recibe un salario bajo. Con este tipo de contratos, Florentino Perez no debe preocuparse de asistir a los entrenamientos y monitorear a los jugadores, el contrato traspasa los incentivos al jugador.
Los economistas describen este tipo de situaciones como “riesgo moral.” En relaciones contractuales en las que la información sobre la labor a realizar es asimétrica (una parte sabe más que la otra), el “agente” - el jugador de fútbol - tiene incentivos a poner esfuerzo “bajo” y cobrar el salario acordado con el “principal” - Florentino Perez. La solución, como en el caso del Real Madrid, implica asociar el salario con los posibles resultados de la relación contractual.
Y esto no solo pasa en el mundo del fútbol. Una aplicación importante es la de Robert Barro (1973). Este economista aplicó la teoría agente-principal a la política: los ciudadanos son los “principales” y el presidente el “agente.” Los ciudadanos quieren que el presidente ponga un esfuerzo “alto” pero no observan (ni posiblemente entiendan) su trabajo diario. Cómo se logra que el presidente se esfuerze? Asociando su “salario” o “recompensa” a posibles resultados: si el presidente lo hace bien lo releegimos (a él o a su partido) y si no, no.
Y en Evonomics? Evo, en Bolivia, es el agente. Pero como en las películas: Evo es “agente doble.” Evo no es agente únicamente de los ciudadanos (todos los Bolivianos) sino también de un sector específico de Bolivianos (los cocaleros). Y ya se imaginan el problema. Ambos grupos quieren que Evo ponga esfuerzo “alto” en su trabajo a favor de ellos. Y esto puede tener contradicciones insalvables: lo que es bueno para los cocaleros no necesariamente es bueno para el resto del país y viceversa. El conflicto de intereses es obvio.
Por definición, un presidente es el agente del país y no puede favorecer a grupos particulares. Aunque esto siempre ha sucedido en Bolivia, esta es la primera vez que el conflicto de intereses es formal, abierto y descarado. Los cocaleros y los ciudadanos bolivianos asociarán la recompensa para Evo (reelección del MAS, apoyo en las encuestas, etc.) con resultados. Pero, como menciono arriba, estos resultados se pueden contradecir. Cuál será el primer grupo en despedir a Evo?

